sábado, 21 de abril de 2012

La huella de Jorge de Capadocia en Cáceres y Catalunya


"San Jorge y el dragón" de Paolo Uccello
Junto con otros muchos lugares, como Inglaterra, Portugal, Hungría o Georgia, la ciudad de Cáceres y Catalunya, en su conjunto, comparten el mismo patronazgo: el San Jorge cacereño y el Sant Jordi catalán. Ambos derivan de las múltiples leyendas e historias construidas en torno a la figura de Jorge de Capadocia, un tribuno militar y consejero de Diocleciano, cuya muerte por su adscripción cristiana se sitúa en el 23 de abril de 303. Su popularización por toda Europa se atribuye a la “Leyenda Aurea”, libro del siglo XIII en el que Jacobo de Vorágine, arzobispo de Génova, reunió historias y leyendas sobre 180 santos y mártires de la cristiandad.
Ciertamente el mito prevalece sobre la veracidad histórica, tanto en el caso catalán como en el cacereño.

Sant Jordi
Sant Jordi es patrón de Catalunya, según diversas fuentes, desde 1456, aunque con anterioridad ya estaba muy arraigada su tradición. Una de las versiones de la leyenda catalana se sitúa en la localidad tarraconense de Montblanc, en la que se repite el argumento de un dragón que atemorizaba a la localidad, del que fueron librados por un caballero vestido de blanco sobre un caballo de igual color: Sant Jordi. De la sangre derramada por la bestia surgió un rosal de rosas rojas, una de las cuales fue entregada por el caballero a la princesa que acababa de salvar.
Alrededor de esta historia, y en un proceso de sincretismo que ha incorporado también tradiciones romanas como las ofrendas florales de la primavera, se ha construido la tradición del Día de Sant Jordi. En esa jornada, que curiosamente no es festiva, pero que se vive y trabaja en un ambiente totalmente festivo, se unen amor, literatura y reivindicación. Pueblos y ciudades engalanan sus balcones con la senyera, la cuatribarrada bandera catalán. Miles de puestos ocupan calles, plazas y avenidas para vender rosas, símbolo del amor, adornadas con espigas, símbolo de la fertilidad. Y además los libreros de todos los rincones salen a las calles, montan sus paradas, y hacen que la literatura esté más presente que nunca en la vida de los ciudadanos.
Sant Jordi forma parte de esos imborrables recuerdos infantiles, cuando a finales de los años sesenta del siglo pasado, en mi pueblo, en Premià de Mar, se montaba la pequeña Fira del Llibre. Era de las pocas oportunidades que uno tenía de ver una más o menos amplia muestra de libros escritos en catalán. Y entre las adquisiciones no faltaron, por supuesto, varios cuentos troquelados de historias de En Patufet, el equivalente en Catalunya de personajes como Pulgarcito o Garbancito.
Hoy en día la Fira del Llibre ha alcanzado una gran magnitud, sobre todo en la ciudad de Barcelona, siendo la presencia de escritores y la firma de libros uno de los principales atractivos para el gran público. Sólo a modo de ejemplo adjunto el enlace para poder ver la lista de autores que está previsto que participen en firmas de libros en diversos puntos de Catalunya. 
Desde que vivo en Extremadura he procurado permanecer fiel a la tradición de regalar la rosa para el Día de Sant Jordi. Inicialmente a mi mujer, y hoy en día también a mi hija. Con el paso de los años he podido comprobar cómo esta costumbre se ha ido expandiendo también aquí, y no es extraño ver ese día a bastantes personas adquiriendo la tradicional rosa roja en las floristerías.

San Jorge
Cartel anunciador de la festividad cacereña
Y situados ya en Extremadura, hay que referirse al San Jorge cacereño, una festividad patronal que en las dos últimas décadas ha ido cogiendo más vuelo, con un programa de actividades que ha ido calando en la población.
La leyenda cacereña se sitúa en los tiempos del sitio de la ciudad por parte de las huestes cristianas del rey Alfonso IX, en 1229. Cuenta la misma que el enamoramiento entre la bella hija del kaid de la ciudad y un capitán cristiano, tuvo como resultado la posibilidad de franquear las murallas a través de pasadizos subterráneos, la víspera del 23 de abril. Con ello los asaltantes consiguieron hacerse con el dominio de la ciudad y se decidió que San Jorge, considerado máximo protector de los ejércitos de la Cristiandad, fuera el patrón de Cáceres.
En los dos años que viví en la ciudad, entre 1987 y 1989, no recuerdo que se realizasen actividades especialmente significativas para la celebración. Sin embargo, como ya he dicho, desde entonces hasta la actualidad, ha ido transformándose, popularizándose y ganando peso en el calendario festivo de Cáceres.
El punto álgido de un extenso programa de actividades, es el desfile de San Jorge y el Dragón, que el domingo 22 de abril recorre buena parte de Cáceres, desde la barriada de Moctezuma, hasta la Plaza Mayor, en la que se produce su quema. Este año la compañía teatral Teatrapo es la encargada de organizar la cabalgata, mientras que la compañía cacereña de danza Karlik será la que posteriormente haga una recreación de la leyenda de San Jorge.   

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